the smile

El encargo que inspiró una sonrisa: entrevista a David Venables

by Ruth Slavid

Una espectacular estructura va a asentarse en el patio del Chelsea College of Art, enfrente de la Tate Britain, en ocasión del Festival de Diseño de Londres. Hecha de madera, esta estructura —una viga curvándose hacia arriba en ambos extremos— se llama The Smile («La sonrisa») y se parece a una. Alegre por su forma, también provocará la sonrisa de los visitantes. De hecho, muchos la considerarán una de las instalaciones más fascinantes del Festival.

Sin embargo, David Venables, director de AHEC para Europa e iniciador del proyecto, tiene claro que para él no se trata de una instalación, sino de algo mucho más importante. «La estructura tiene por objeto representar los retos que plantea la construcción de un edificio», señala.

The Smile está diseñada por la arquitecta Alison Brooks y la empresa de ingeniería Arup con el uso de madera contra-laminada (CLT). El tulipwood es una madera abundante, ligera pero fuerte, y The Smile constituye la culminación del esfuerzo de AHEC por demostrar que puede tener un uso estructural en edificios. Si bien la madera contralaminada (CLT) se está convirtiendo en un medio de construcción ampliamente aceptado en todo el mundo, hasta ahora esta tecnología solo se ha aplicado a la madera de coníferas. AHEC ha experimentado con tulipwood, muy en particular en el diseño y la fabricación de The Endless Stair, un proyecto diseñado por dRMM Architects y elaborado por la empresa de ingeniería Arup para el Festival de Diseño de Londres.

«Con The Endless Stair aprendimos tanto sobre el CLT de frondosas que conseguimos llevarlo al estadio de producción industrial», explica David Venables. Mientras que en The Endless Stair se usó CLT de tulipwood con la que se habían creado prototipos para la ocasión mediante un enfoque artesanal de elaboración a mano, The Smile está siendo construido por la empresa alemana Zueblin mediante un proceso de fabricación real basado en la adaptación de la producción comercial de CLT de coníferas.

«En lugar de experimentar en un laboratorio, lo hacemos en público», explica Venables. «Aunque es arriesgado, las recompensas son grandes. Gracias a The Endless Stair, se ha abierto un debate por toda Europa sobre la CLT de frondosas».

Puesto que la CLT de coníferas es un producto tan exitoso y con un mercado en expansión, ¿por qué tiene Venables tanto empeño en proponer una alternativa? La respuesta es que es consciente de que existen nichos de mercado en los que triunfará un producto de mayor calidad, es decir, en los que el nivel de resistencia más alto de la CLT de frondosas convertirá a esta madera en el material preferido, y posiblemente la única solución. 

«La mayor parte del mercado basa sus decisiones en el coste», explica Venables. «Por eso tiene sentido usar madera de coníferas europea. Pero hay casos en que se requieren soluciones más especializadas, como por ejemplo en edificios públicos o en viviendas asequibles de menor coste, y ahí es dónde podemos tener una oportunidad.»

«En este proyecto, la descripción del encargo establecía que toda experimentación con CLT no tiene sentido a menos que se consiga producir a escala industrial y presentar como una solución a arquitectos e ingenieros.» Zueblin, el fabricante de la CLT utilizada en The Smile, se ha labrado una reputación como especialista de proyectos puntuales, por lo que la manera en que fabrica la CLT difiere del enfoque aplicado por otros fabricantes. Utiliza una bolsa de vacío para crear el material de múltiples capas, en lugar del método de la lámina presurizada, que es más común. Esto le permite crear, por ejemplo, elementos curvados, y trabajar con cantidades más pequeñas, ambas cosas esenciales para la CLT de The Smile.

No obstante, Venables recalca: «Al ser un producto industrial grande, no es refinado. Con The Endless Stair aprendimos tanto que conseguimos llevarla al estadio de producción industrial». Venables está muy entusiasmado con el hecho de que, paralelamente a este proyecto, Zueblin también está fabricando paneles de CLT de tulipwood para un proyecto de Live Building, en que disfrutarán de una vida permanente y en que el arquitecto, el ingeniero y el cliente han optado por ese material por la ser la solución mejor y más efectiva, y no meramente por ser interesante.

Para Venables el trabajo en CLT de tulipwood es vital, porque es bueno tanto para los productores de madera de frondosas estadounidenses como para el medio ambiente. Para poder utilizar la madera de la manera más sostenible, es esencial aprovechar la mayor cantidad posible de la que crece y se recolecta, y desechar la mínima posible. Esto representa un doble triunfo para la CLT de tulipwood. En primer lugar, esa madera es abundante, al representar una gran proporción de los bosques de frondosas. Y, en segundo lugar, la CLT utiliza las calidades más bajas de la madera, es decir, las que ya no se exportan para producción de muebles y que, de lo contrario, tendrían un mercado muy restringido.

Si bien usar estas calidades antes no apreciadas es evidentemente bueno para el medio ambiente, también lo es para los productores, que están viendo un nuevo mercado potencial. Por eso han dado su apoyo a The Smile, donando al fabricante tres o cuatro cargas de camión de este material. «Ven su potencial», aclara Venables. 

The Smile no solo exhibe el uso de CLT de frondosas, sino que somete a los elementos al mayor esfuerzo posible. Se trata de un enorme desafío en términos de escala e ingeniería, así como de una demostración de lo bello y fascinante que puede ser un edificio construido con madera laminada transversalmente. «¿Por qué no hacerlo en un espacio público en Londres?» se pregunta Venables. «Si eres ingeniero o arquitecto, al mirar la obra probablemente entiendes lo sorprendente que es».

Y añade: «Es lo más difícil que hemos hecho hasta la fecha, básicamente por su escala y por el hecho de que estamos pidiendo a todo el mundo que haga algo que no se ha hecho antes. El equipo ha sido brillante y se ha sentido más unido que nunca. Ha habido mucho intercambio de ideas. Además, me gusta el hecho de que aprovechen nuestros conocimientos técnicos sobre el material. Se trata de empresas serias que ofrecen su tiempo para realizar el seguimiento de una idea, porque creen en ella».

Efectivamente, este ha sido un proyecto de 10 años, pero no es la única manera en que AHEC está desafiando el uso de las maderas de frondosas. También está explorando la producción de elementos de madera laminada encolada (glulam) con maderas de frondosas estadounidenses. «Queríamos generar más discusión y debate con el fin de ampliar las oportunidades de esos materiales», afirma Venables a modo de conclusión.

No hay duda de que The Smile lo está consiguiendo.

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