Certificación

¿Qué es la certificación forestal?

La certificación de la gestión forestal consta, al menos, de cuatro elementos:

  • Normas sobre la gestión forestal – Documentos que exponen las especificaciones que debe satisfacer el gestor forestal y contra los que se hacen las valoraciones de certificación.
  • Certificación – Proceso para establecer si se han alcanzado o no las especificaciones de la norma.
  • Acreditación – Mecanismo para asegurar que los organismos certificadores son independientes y profesionalmente competentes (conocido a veces como “certificando a los certificadores”).
  • Mecanismo para controlar las reclamaciones – Incluye procedimientos para hacer cumplir una serie de reglas a las organizaciones que provocan reclamaciones en relación con la calidad de su gestión forestal.

La certificación forestal en el sector de las frondosas estadounidenses

La larga tradición de implicación del sector privado estadounidense en la gestión forestal ha situado a EE.UU. en la vanguardia del desarrollo de programas de certificación forestal de carácter voluntario. En Estados Unidos se implantó, hace ya más de 60 años, el primer programa para la certificación de la gestión forestal llamado American Tree Farm System (ATFS) [1]. Entre otros sistemas utilizados actualmente en los Estados Unidos se están la Sustainable Forestry Initiative (SFI) [2], un programa lanzado en 1996 con el fin de promover buenas prácticas forestales en los Estados Unidos y que posteriormente se extendió a Canadá, y el Forest Stewardship Council (FSC) [3]. Tanto la SFI como ATFS cuentan con el respaldo del programa Programme for Endorsement of Forest Certification (PEFC) [4]. De un total de 204 millones de hectáreas que ocupa a superficie forestal de los Estados Unidos, a mediados de 2008 se habían certificado aproximadamente 50 millones de hectáreas, es decir, un 25 % del total.

A pesar de estas medidas pioneras, la implantación de la certificación forestal en las regiones productoras de madera de frondosas estadounidenses se ha producido con lentitud debido a la gran fragmentación de la propiedad forestal. La situación actual de los tres sistemas de certificación forestal operativos en los Estados Unidos en lo relativo al sector de la madera de frondosas es la siguiente:

  • FSC ha emitido aproximadamente 100 certificados de gestión forestal que cubren un área total de 10 millones de hectáreas de zonas boscosas. El área media cubierta por cada certificado tiene, por lo tanto, un gran tamaño, aproximadamente 100.000 hectáreas. Aproximadamente el 60% del área certificada está formada por grandes parcelas de terreno forestal de propiedad pública. Gran parte del área restante está básicamente en manos de holdings forestales de carácter privado. Algunas de estas áreas están en condiciones de suministrar madera certificada FSC (por ejemplo los terrenos forestales del Estado de Pensilvania, Forestland Group), pero tan sólo constituyen una fracción extremadamente reducida del suministro total de madera de frondosas. En Estados Unidos, las normas regionales de FSC no están bien adaptadas para su aplicación por propietarios forestales no industriales.
  • El American Tree Farm System (ATFS), que ha certificado aproximadamente 10 millones de hectáreas en los Estados Unidos distribuidas entre 90.000 propietarios, se ha desarrollado para atender las demandas de los pequeños propietarios. Sin embargo, el conocimiento de este sistema sigue siendo muy bajo en las regiones productoras de frondosas de los Estados Unidos.
  • La Sustainable Forestry Initiative (SFI), que ha certificado aproximadamente 30 millones de hectáreas en los Estados Unidos, está diseñada específicamente para la certificación de grandes parcelas forestales. El área certificada está formada casi exclusivamente por grandes superficies forestales de carácter industrial que suministran materias primas a las industrias de la pulpa, del papel, de tableros y de madera aserrada de coníferas.

La dificultad de certificar a los pequeños propietarios forestales

Actualmente en los Estados Unidos, igual que en otras partes del mundo, se están adoptando medidas para desarrollar e implantar procedimientos de “certificación agrupada” dirigidos a los pequeños propietarios forestales. Sin embargo, estas esfuerzos, gestionadas por ATFS y por FSC, se encuentran todavía en sus primeras etapas. Tan sólo una parte extremadamente reducida de los pequeños propietarios forestales de los Estados Unidos está cubierta actualmente por estos programas.

Sería necesaria una cantidad de recursos y tiempo significativa para superar los obstáculos a los que se sigue enfrentando esta aproximación. Un desafío clave consiste en generar el apoyo suficiente entre la enorme y diversa base de pequeños propietarios forestales para proporcionar una producción adecuada de material certificado que permita un etiquetado suficient de frondoss estadounidenses. 

Concienciar a los propietarios de terrenos forestales acerca de la necesidad de la certificación forestal es una dificultad común a la que se enfrentan todos los programas. Según revela una encuesta reciente, los sistemas de certificación forestal (incluyendo el ATFS, el FSC y la SFI) son muy poco conocidos (17%) entre los propietarios forestales de carácter familiar [5]. También resulta difícil animar a los pequeños propietarios a trabajar juntos para una certificación agrupada en un sector en el que hay muy poca o ninguna tradición de acciones conjuntas. 

Otro problema consiste en que el incentivo mercantil para la obtención de la certificación no tiene mucha fuerza entre unos propietarios que no consideran la producción de madera como una de las razones principales de la propiedad de los terrenos y que puedde que efectúen el aprovechamiento tan sólo una vez por generación. De acuerdo con la encuesta National Woodland Owners Survey [6], efectuada entre propietarios de terrenos forestales a nivel nacional, tan sólo aproximadamente un 10% de los propietarios forestales de carácter familiar, que en conjunto representan el 30% del área forestal en manos de explotaciones familiares, identifican la producción de madera como una razón importante para poseer la propiedad de los terrenos.

Un obstáculo específico para la certificación FSC consiste en que las normas de certificación regional se desarrollaron fundamentalmente para operaciones grandes y no están bien adaptadas a los propietarios forestales de carácter no industrial. Un documento reciente encargado por FSC-US señala que “normalmente las normas regionales actuales no son abordables desde la perspectiva del propietario o gestor forestal de carácter familiar. También resulta muy complicado auditar o implantar la norma en las propiedades de pequeñas dimensiones” [7]. El documento señala que, hasta la fecha, tan sólo algunos grupos relativamente pequeños, normalmente formados por menos de 100 parcelas forestales individuales, gestionadas por asesores en silvicultura y pequeñas asociaciones forestales, han recibido la certificación del FSC. Se señala que “muchos participantes siguen considerando elevados los costes de certificación y los consideran un obstáculo para la participación. Este hecho se ve ilustrado por el elevado índice de renovaciones de las certificaciones en los Estados Unidos. Muchos certificados agrupados sólo funcionan porque reciben algún tipo de subsidio de explotaciones forestales de carácter familiar individuales para participar en el sistema FSC”. 

El reto de la trazabilidad

La fragmentación de la propiedad forestal significa que es extremadamente difícil tener trazabilidad de la madera desde el bosque hasta los puntos de venta. Un artículo de investigación ha resumido los problemas de trazabilidad del sector de la madera de frondosas estadounidenses utilizando como ejemplo una gran empresa de aserrado de Pensilvania para ilustrar las prácticas habituales para la adquisición de la matera prima de una empresa de exportación de madera de frondosas estadounidenses [8].

Como la mayoría de los aserraderos estadounidenses, esta empresa no posee ni controla ninguna superficie forestal y compra su materia prima directamente a, al menos, 800 pequeños propietarios en un radio de 40 a 160 kilómetros. Para aumentar su propia producción, el aserradero también compra madera aserrada a otros 40 aserraderos más pequeños que, a su vez, pueden comprar la materia prima a, al menos, 1.000 de los 500.000 propietarios forestales particulares del Estado. Así pues, este aserradero adquirirá cada año madera procedente de aproximadamente 1.800 propietarios forestales. Al año siguiente, los suministros procederán de otros 1.800 propietarios forestales distintos. El aserradero también compra troncos “a la puerta” es decir, troncos ofrecidos a la entrada del aserradero por empresas independientes de explotación forestal o de transporte, provenientes de uno o más bosques que quizá no se le identifiquen al comprador.

Incluso si hubiese disponibilidad de troncos certificados, sería técnicamente muy difícil y excesivamente costoso modificar los procesos de fabricación del aserradero para asegurar la separación de la materia prima certificada de la no certificada tanto por medio de una segregación física como por medio de la elaboración por separado de los lotes de materia prima certificada y no certificada. Solamente la línea de clasificación de la madera verde (antes del secado), en el flujo de producción de un aserradero y de una planta de producción de producto semielaborado, da lugar a 104 posibles resultados. La producción implica la clasificación por especie, calidad, longitud, anchura y grosor hasta completar un paquete. Un paquete se va formando poco a poco por acumulación de tablas provenientes probablemente de troncos de distintas parcelas y durante varios turnos de trabajo. Además hay otra clasificación más en la línea de clasificación de la madera seca para reclasificar la madera degradada después del secado. Así, por no disponer de una amplia provisión de troncos certificados, este aserradero tendría que gestionar el doble de stock de troncos y duplicar sus instalaciones y medios de producción.

Existen supuestos en los que se puede certificar y seguir la trazabilidad de los productos forestales con relativa facilidad. Ejemplo de ello es cuando existen grandes cantidades de materia prima provenientes de grandes superficies forestales de propiedad única y donde la producción se concentra en una gama limitada de productos sencillos. En estas circunstancias, los proveedores estadounidenses de frondosas que pueden beneficiarse de las economías de escala y de cadenas simples de mercado, han accedido a la certificación FSC y actualmente están en condiciones de suministrar una gama limitada de productos certificados a precios competitivos. No obstante siguen siendo la excepción a la regla.

Es irónico que el principal factor que impide una amplia difusión de la certificación forestal en el sector de las frondosas estadounidenses haya sido también el que haya contribuido significativamente a la gestión sostenible de los bosques nacionales. El dominio de los pequeños propietarios forestales no industriales ha propiciado una fuerte unión entre el bosque y las comunidades rurales estadounidenses. Muchos de los ciudadanos que han estado trabajando y viviendo en el bosque durante toda su vida, han llegado a tener un profundo conocimiento de la gestión forestal.

Por tanto, la falta de certificación no significa falta de sostenibilidad. En el caso de las frondosas estadounidenses, los bosques son en sí mismos la prueba viviente de su sostenibilidad. Setenta años de datos de inventario forestal proporcionan una amplia evidencia de que es un recurso próspero.

 Para ampliar el debate sobre los retos de la trazabilidad en el sector de las frondosas estadounidenses, véase el artículo “The Missing Link” (El eslabón perdido). 

[1] Enlace a www.treefarmsystem.org
[2] Enlace a www.sfiprogram.org 
[3] Enlace a http://www.fsc.org/
[4] Enlace a http://www.pefc.org/
[5] Getting the Attention of Family Forest Owners, Geoff Feinberg, Sustaining Family Forests Initiative, Julio de  2006
[6] Family Forest Owners of the United States, Brett Butler, 2008, USDA Forest Service, Northern Research Station, GTR-NRS-27, http://nrs.fs.fed.us/pubs/gtr/gtr_nrs27.pdf
[7] ] Family Forest Program and Small Low Intensity Forests as a Cross Cutting Issue in the Standard Review Process, Febrero de 2006, Phil Guillery, Forest Stewardship Council
[8] Michael Buckley, Sourcing US hardwood materials for French Furniture Manufacture: A 'Chain of Custody' Case Study, Journal of the Institute of Wood Science, Volumen 15, Nº 4, Invierno del 2000