Producción

Las molduras se fabrican de acuerdo a las especificaciones del comprador que, a menudo, necesitan de dibujos detallados y de criterios claros para identificar la calidad solicitada. Por cada nuevo perfil pedido, se crea un coste nuevo derivado de la necesidad de fabricar las cuchillas precisas para poder elaborar la moldura solicitada. Por tanto, para que se pueda fabricar un perfil de forma rentable es necesario solicitar un cierto volumen mínimo del mismo.

Muchos de los perfiles de molduras de frondosas son de pequeño tamaño, por ejemplo los cantos de las puertas de paso, los junquillos de las ventanas, los redondos, las espigas y las rinconeras, por lo que se pueden fabricar a partir de madera aserrada de las calidades inferiores o a partir de piezas estrechas o retales de la producción de madera aserrada o de la producción de productos semielaborados. Es también bastante común encontrar rodapiés y marcos de ventanas y de puertas de hasta 133,35 mm de ancho, especialmente en roble rojo y en tulipwood.

El roble rojo es la principal especie en el mercado estadounidense de molduras de frondosas debido a su aceptación en una amplia gama de muebles y de productos de la construcción y debido también a su gran disponibilidad. La mayor parte de las especies comerciales de frondosas se pueden moldurar aunque algunas como el hickory y el chopo requieren cuidado a la hora de preparar las cuchillas, de determinar los ángulos de corte y de decidir las velocidades de alimentación. Otras especies, tales como el tulipwood y el tilo son ideales y presentan mínimas dificultades técnicas.