Calidades de la chapa de madera

No existe un sistema específico utilizado por toda la industria para clasificar las calidades de la chapa de madera, por ello no se vende en el mercado como un producto con especificaciones genéricas, sino de acuerdo a las especificaciones particulares establecidas por cada cliente. La venta se basa en una inspección personal del comprador o en un claro entendimiento de la calidad solicitada, entre el comprador y el vendedor. La longitud, la anchura, el espesor, la cantidad y otros factores que afectan al rendimiento y al precio, forman la base de este entendimiento.

La longitud del tronco determinará la aplicación para la que el fabricante venderá la chapa, ya sea para muebles, puertas, tableros o para aplicaciones en arquitectura. La anchura también variará dependiendo del uso final pretendido, con unos anchos mínimos usualmente de 90 mm o 100 mm.

Puertas y tableros:

Las calidades superiores se usan en carpintería en aplicaciones tales como tableros rechapados o puertas, con unas especificaciones mínimas de 2,1 m de longitud para las puertas y de 2,5 m para los tableros. Dentro de una calidad típica para tableros o puertas, puede haber también otras subcalidades según su color o su veteado.

Mobiliario:

Para el mobiliario, las longitudes no son tan determinantes y variarán típicamente entre 0,45 m y 2,0 m. Así mismo, existen menos restricciones en cuanto a las características naturales tales como color y figura del veteado.

Paquete suelto:

El término "paquete suelto" se refiere a un paquete o a una mezcla de paquetes en el que las chapas probablemente tienen una amplia variedad de colores, características y veteados.

Preparación y embalado de la chapa para los mercados de exportación

Además de la diferencia en cuanto a espesores, la chapa destinada a la exportación se prepara de manera distinta a aquella destinada al mercado doméstico. La chapa es “cortada y empaquetada” o “preparada para la exportación”. Los cantos y las testas se recortan y las chapas se atan en paquetes. Este proceso extra de producción para los mercados de exportación ayuda a mejorar la presentación y a definir la calidad, mientras que para el mercado doméstico, la chapa no se recorta.

Además de la diferencia en cuanto a espesores, la chapa destinada a la exportación se prepara de manera distinta a aquella destinada al mercado doméstico. La chapa es “cortada y empaquetada” o “preparada para la exportación”. Los cantos y las testas se recortan y las chapas se atan en paquetes. Este proceso extra de producción para los mercados de exportación ayuda a mejorar la presentación y a definir la calidad, mientras que para el mercado doméstico, la chapa no se recorta.