Museo Antwerp
Species: American white oak
El roble blanco estadounidense viste el museo Antwerp a orillas del río
El Puerto de Antwerp continúa siendo la segunda vía de acceso marítimo más grande de Europa, por la que pasaron 117 millones de toneladas de carga en los primeros 9 meses de 2009. El comercio marítimo de todo el mundo le ha dado forma a esta ciudad y al área más amplia del Noroeste de Europa.
La ciudad de Antwerp emprendió un programa de regeneración urbano ambicioso, para transformar su área histórica del muelle, cercana al centro de la ciudad, en oficinas, viviendas e instalaciones culturales. En el centro de este esquema de renovación urbana, sobre las reliquias del viejo depósito Hanse, se encuentra un nuevo edificio de 63 m de longitud: el Museo aan de Stroom (Museo sobre el Río) que se convirtió en un nuevo e importante punto de referencia, que representa la memoria del legado marítimo colectivo de la ciudad. “Quisimos crear la atmósfera de un viejo cofre del tesoro, donde los visitantes descubrirían miles de muestras del rico pasado marítimo de Antwerp”, explica Mark Sette, uno de los arquitectos responsables del proyecto. El diseño cúbico del edificio es una referencia a los viejos depósitos restaurados, que constituyen la conocida vista de la dársena Bonaparte, uno de los muelles más antiguos de Antwerp. La estructura de este edificio yace sobre un núcleo central de hormigón de 13 x 13 m. Luego se colocaron grandes marcos de metal en este núcleo central, para extender los pisos a 38,7m x 38,7m. Los diferentes niveles del piso se escalonaron como cubos entrelazados, lo que crea grandes aleros. El diseño tiene una relación directa con la forma en que el suelo de roble blanco estadounidense se diseñó e instaló.
El estilo cofre del tesoro
El edificio se eleva en 10 niveles, con una superficie de suelo de 1.500m² cada uno. Las paredes externas están cubiertas con arenisca de la India de cuatro diferentes matices, que oscilan entre el naranja ladrillo y el castaño semiclaro, que fueron cuidadosamente ensamblados.
En las partes abiertas del edificio, entre los diferentes suelos salientes, se instalaron grandes columnas de vidrio de 5 m para ofrecer vistas panorámicas de la línea del horizonte de Antwerp. En algunas esquinas del edificio, las columnas de vidrio de 11 m de altura están agrupadas en dos niveles, ofreciendo vistas espectaculares de la ciudad y del muelle. La forma ondulada de las columnas de vidrio (hechas a medida en Italia) ofrece alta resistencia mecánica para los remolinos de viento, utilizando un mínimo número de vigas, para ofrecer las más amplias vistas posibles de la histórica ciudad. Una sucesión de escaleras mecánicas permite a los peatones subir y recorrer los diferentes niveles, incluso cuando el museo está cerrado. En la parte superior de cada gran escalera mecánica, las grandes aperturas de vidrio permiten al visitante descubrir el horizonte de Antwerp. Un restaurante con techo a cielo abierto y una sala de recepción panorámica se ubican en el piso superior. Con un marcado contraste, algunas de las sales de exhibición del Museo no tienen ventanas, para evitar dañar las exhibiciones con la luz natural. Aquí, los arquitectos moldearon una terminación de fibra de madera en las paredes de hormigón, para resaltar la sensación del viejo cofre del tesoro.
Antwerp: “la mano arrojada”
Unas 3.000 manos de aluminio están colocadas a intervalos regulares en las paredes del Museo: estas hacen referencia a una vieja leyenda que explica el nombre de la ciudad: Antwerpen: “la mano arrojada”. La leyenda cuenta que la entrada del río Schelde estaba custodiada por un gigante que cobraba un impuesto a cada barco que ingresaba al río. Esto fue así hasta que Brabo, héroe local de Antwerp, cortó la mano del gigante y la lanzó al río. Hoy la estatua de Brabo está frente al ayuntamiento de la ciudad de Antwerp, en la antigua plaza del mercado principal.
El equilibrio entre calidad y resistencia
“Cuando proyectamos los suelos de hormigón, sabíamos que la carga haría que el nivel del suelo se hundiera levemente”, explica Wim Arits, uno de los principales gerentes de proyecto en el sitio. “Esta es la razón por la cual establecimos el ángulo de nuestro marco de acero a 15 cm sobre el nivel del suelo terminado”. En un principio, los arquitectos querían que los suelos de roble fueran lo más tradicionales posible.
Querían instalar los suelos sobre vigas sólidas dobles, que soportasen cargas de hasta 500 kg. Además, tenían requerimientos exigentes sobre la calidad del suelo de roble: los listones del suelo debían tener una longitud uniforme de 3.500 mm x 150 mm de ancho x 35 mm de espesor, en roble de primera calidad.
Suelo de roble sobre láminas de sulfato de calcio
Después de varias semanas de debate, el equipo eligió instalar una sub base de láminas de sulfato de calcio bajo el suelo. Esta solución para el suelo ofrece varias ventajas: primero, proporciona una resistencia mecánica adicional al suelo de roble y con esta sub base los arquitectos podrían garantizar que el suelo de roble no se resquebrajaría después de unos años. Segundo, esta solución ofrece más flexibilidad para instalar vitrinas para el museo, porque deja un pasaje debajo de las láminas de sulfato de calcio para el cableado. Tercero, si bien un sistema de vigas de madera maciza habría aumentado el contenido de humedad de los pisos, las láminas están perfectamente secas. Esto contribuyó a la reducción del número de juntas de expansión en cada nivel del piso. Las láminas se encuentran sobre pequeños montantes de elevación ajustables, que se colocaron una vez que los suelos de hormigón estaban estabilizados al nivel del suelo terminado. Considerando la gran superficie de suelo a instalar (7000 m²) y los elevados estándares de calidad requeridos, Rudy de Keyser, el contratista de suelos, sugirió usar roble blanco estadounidense. Los listones más cortos se utilizaron a lo largo de los bordes de la pared, para colocar las juntas del piso en forma correcta, mientras que en la mitad del piso los listones promedio tienen entre 3000 mm y 4000 mm de largo, conforme a la escala de las grandes salas de exhibición. Los listones del suelo se colocan utilizando un clásico sistema de lengüeta y ranura, y luego se pegan y clavan en las láminas de sulfato de calcio. La capa de rodadura de cada listón del piso es de 8 mm de ancho, y se trató con un acabado de aceite más un retardador de incendio a base de sal, en especial en las salidas de emergencia. “A pesar de estas diferentes capas, el color del roble blanco estadounidense permaneció muy consistente en todo el edificio”, comenta Mark Sette. “Y estamos muy satisfechos con el resultado final”.
En planta baja, se encuentran cuatro pabellones de 12 m x 12 m a lo largo de un lateral de la plazuela de acceso al Museo. Allí se instalará la recepción al museo, al igual que el café y una tienda. Si bien se espera que el edificio se complete a principios de 2010, no se abrirá a los visitantes antes del otoño. Los equipos del museo se movilizarán para organizar la muestra de algunas de las 460.000 exhibiciones diferentes. Junto con las colecciones del museo marítimo nacional, este museo sobre el río incorporará otras fuentes de legado, incluso antigüedades y colecciones etnográficas y etnológicas de países de todo el mundo, a la altura del estilo de diseño del “cofre del tesoro’.
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